Aros o carreras de aros.

Recuerdo perfectamente a los niños de mi pueblo bajar por las callejas con un estruendo tremendo producido por los aros en el empedreado. Estos eran eso: aros de baldes viejos, otros hechos con flejes que se bamboleaban un poco, el “summun” eran de ruedas de bicicleta que cogían en la chatarra.

El aro se dirigía con una vara de hierro que terminaba en forma de U, lógicamente ganaba el primero en llegar a la meta previamente establecida; aros y niños corrían por las callejas muy pendientes para evitar que el artilugio acabara en el río.


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