A las cuatro esquinas

Se juega con tantos jugadores cómo esquinas haya más uno.
Los jugadores se colocan de espalda a las esquinas y el “sobrante” se situará en medio del espacio acotado.

En un momento dado, cuando creen que el “sobrante” está distraído, todos se tienen que cambiar de esquina procurando que nadie se adelante a ocupar la nueva esquina que, mentalmente, ha elegido. Se pueden hacer “señas” a un compañero para no arremolinarse todos en el mismo lugar.

Pierde quién se queda sin esquina y comienza otra vez el juego con el perdedor en el medio.


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